El asesinato de Henryk Siwiak
- David CM
- 26 sept 2025
- 6 Min. de lectura
El 11 de septiembre de 2001 el mundo dio un vuelco. Los atentados ocurridos en Nueva York definieron la geopolítica mundial y el futuro de una súper potencia como Estados Unidos y sus aliados, pero además de estas grandilocuentes consecuencias, los ataques tuvieron víctimas más humildes, más humanas. Una de ellas victimas fue alguien que ni siquiera estaba en el World Trade Centre aquella nefasta mañana. Hoy os presento la historia de Henryk Siwiak, el único asesinato registrado en la ciudad de Nueva York aquel infame 11 de septiembre de 2001.

Henryk Siwiak era un inmigrante polaco que había decidido probar suerte en la gran manzana después de haber sido despedido de su trabajo en los ferrocarriles de su país. En Polonia dejaba esposa y dos hijos, pero siguiendo el ejemplo de su hermana, que llevaba años viviendo en Nueva York, creía que era un oportunidad de oro para hacer unos buenos ahorros que ayudaran al futuro académico de los pequeños.
Una vez en la ciudad estadounidense, debido a su poco dominio del idioma, Henryk aceptaba cualquier trabajo que podía encontrar con la ayuda de su hermana o gracias al periódico de la comunidad polaca. La mañana del 11 de septiembre de 2011, el hombre formaba parte de la cuadrilla de una de las múltiples obras que se llevaban a cabo en Brooklyn. Cuando el primer avión se estrelló contra una de las torres y el caos comenzó a adueñarse de las calles, el capataz cerró la obra y mandó a casa a todos los trabajadores.

En su vuelta hacia la casa de su hermana Henryk fue testigo de como el segundo avión se estrellaba contra la torre que aún quedaba en pie, pero logró llegar sano y salvo. Una vez allí, ojeó el Nowy Dziennik, el periódico de la comunidad polaca de la ciudad con el objetivo de encontrar un nuevo trabajo. El hombre no se podía permitir estar un día sin trabajar si quería enviar dinero a casa, pero no midió bien el estado en el que se encontraba la ciudad...
Tras encontrar un trabajo nocturno de limpieza en un supermercado de Farragut, un barrio de Brooklyn, se dirigió a la agencia de empleo que daba servicio a la comunidad polaca para rellenar los papeles necesarios. Allí le anunciaron que podía empezar esa misma noche y con esa noticia regresó al apartamento de su hermana. Desde allí llamó a su familia en Polonia para contarles lo que estaba ocurriendo e informarles de que él estaba a salvo. Antes de colgar, Ewa, su esposa, le recomendó no salir de casa pues la situación era muy peligrosa. Ninguno sabía que aquella iba a ser su última comunicación.

Puesto que Henryk Siwiak apenas conocía la ciudad, pidió ayuda a su casera y entre ambos trazaron una ruta para que el hombre llegara aquella noche a su nuevo trabajo. Sin embrago, al no preguntar la mujer por la dirección exacta del supermercado, mandó a Henryk a una estación de metro a casi 5 kilómetros de la tienda, un error que tendría graves consecuencias.
Antes de salir el hombre se vistió con su chaqueta de camuflaje, unos pantalones a juego y unas botas negras. En una bolsa de deporte llevaba ropa para cambiarse cuando llegara al supermercado. Una vez más, su casera intentó disuadirle de salir, como ya había hecho su mujer, diciéndole que aquel era un barrio peligroso, especialmente de noche, y que la ciudad estaba en un estado tal de ansiedad y nervios que no era muy aconsejable salir, pero fue incapaz de convencerlo.
Alrededor de las once de la noche Henryk salió del metro y comenzó a caminar por Fulton Street rumbo a Albany Avenue. En la intersección de Albany el hombre cometió su segundo error de la noche pues en vez de dirigirse rumbo sur, giró a la derecha, hacia el norte, dirigiendo sus pasos hacia el área de Bedford-Stuyvesant. Por aquel entonces ese barrio, repleto de pandillas, narcóticos y violencia, era considerado tanto por residentes como por el Departamento de Policía de la ciudad como uno de los más peligrosos de Nueva York y hacia allí se dirigía Henryk, vestido de camuflaje, el día del peor atentado de la historia perpetrado en suelo estadounidense.
Debido a los acontecimientos ocurridos aquella mañana, la mayoría de los policías de la ciudad estaban destinados a los vecindarios cercanos a la denominada Zona Cero, para prevenir un nuevo atentado y por miedo a que los delincuentes de la ciudad aprovecharan el caos para hacerse con el control. Esto dejó muchas zonas de Nueva York sin vigilancia, como la de Bedford-Stuyvesant, en la cual el trapicheo de drogas continuaba como cualquier otra noche.
A eso de las 23:40 los residentes escucharon una discusión seguida de disparos. Una mujer que cuidaba de su madre enferma en la cercana Decatur Street declaró haber oído el incidente, pero debido al miedo que sentía no se acercó a la ventana.

La víctima de aquellos disparos no había sido otro que Henryk Siwiak. Con una de las balas alojada en sus pulmones, Henryk se tambaleó hasta alcanzar el extremo norte de Albany Avenue, dejando un rastro de sangre tras de si. Al llegar a la escalinata de un edificio de viviendas llamó al timbre en busca de auxilio, pero nadie abrió la puerta pues como declararía una de las vecinas, todos tenían demasiado miedo como para involucrarse.
Sin nadie que le socorriera, Henryk bajó los escalones con las últimas fuerzas que le quedaban y cayó de bruces en plena calle.
A las 23:42 alguien hizo una llamada al 911, lo que hizo que a los pocos minutos llegara la policía y una ambulancia al lugar, declarando a Henryk Siwiak muerto allí mismo.
Como la unidad de recogida de pruebas de escenas de crímenes no estaba disponible aquella noche, fue la unidad de crímenes no violentos la encargada de recolectar todas las pruebas posibles del escenario. Lo habitual era enviar a nueve agentes a peinar la zona y hablar con posibles testigos, pero esa noche solo se dispuso de tres oficiales. Aún así, los policías se afanaron en la tarea y fueron capaces de encontrar los casquillos del calibre 40 usados para asesinar a Henryk.

El tirador hirió mortalmente a Henryk de un solo disparo, pero detonó el arma siete veces. En la billetera del polaco se encontraron los 75$ con los que había salido de casa, lo que indicaba que el robo no había sido el móvil del crimen o que este había sido frustrado.
Debido a los acontecimientos históricos que estaban ocurriendo, el asesinato de Henryk Siwiak tuvo poco eco mediático, de echo, no se informó de el hasta casi un mes después. Esto pudo provocar que posibles testigos nunca se presentaran ante las autoridades. Aunque esto es difícil saberlo en un vecindario en el que colaborar con la policía ponía una diana sobre tu cabeza.
Hasta aquí los hechos, pasemos ahora a conocer las especulaciones alrededor del caso.
La primera hipótesis la planteó Lucyna, su hermana. Para ella Henryk fue confundido con un terrorista, debido a su atuendo, su piel oscura y su acento extranjero. Esto pudo llevar a que alguien le increpara, pero su hermano, incapaz de entender lo que le decían, no supo como reaccionar y las cosas acabaron mal para él. Sin embargo, el detective al frente de la investigación, Michael Prate, si bien no descarta por completo la hipótesis de la hermana, se inclina a pensar que se trató de un robo frustrado. Añaden además los investigadores su duda sobre que los delincuentes de la zona estuvieran muy preocupados por el atentado ni por un posible terrorista que rondara su barrio.
Prate, quien estuvo investigando el asesinato de Henryk Siwiak hasta su retiro en 2011, habló con delincuentes arrestados por otros delitos en el área, sin que ninguno aportara información al respecto.

Otra de las hipótesis implica a la propia policía. Según esta, un grupo de agentes viendo el atuendo que vestía Henryk Siwiak y que portaba una bolsa de deporte negra intentaron darle el alto, pero el polaco no entendió lo que le pedían y acabaron disparándole creyendo que era un terrorista. Por supuesto, el Departamento de Policía de Nueva York niega esta teoría alegando que los casquillos encontrados en la escena del crimen no corresponden con los de ninguna arma reglamentaria usada por ellos.
Si bien la policía cuelga carteles cada aniversario de su muerte en la zona donde fue asesinado y ofrece una recompensa de 12,000$, ningún nuevo testigo a aparecido para dar luz a este caso. Tanto la hermana como la esposa de Henryk han perdido toda esperanza de que su asesinato sea resuelto algún día.

Si bien este puede ser un caso menos misterioso que otros del blog las fatales casualidades que se juntaron para desembocar en el asesinato de Henryk Siwiak nos hacen plantearnos cómo girar en la dirección incorrecta en país considerado potencia mundial de primer orden, puede conducirte a una muerte anónima cuyo autor jamás será llevado ante la justicia.
Es ahora turno para ti ¿crees que este asesinato se podría haber evitado? ¿tuvo algo que ver el atentado en el fatal desenlace de la vida de Henryk Siwiak? Déjame tus comentarios abajo.



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