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  • David CM

Virginia y Manuela. Las niñas de Aguilar de Campoo.

Virginia y Manuela salen de la discoteca agarradas del brazo. Ríen y comentan sus aventuras mientras cruzan el parque de Cupido. Una pena que Alicia se haya quedado en casa esa noche, ella se lo pierde.

Son solo las nueve de la noche, pero ellas tienen que volver a casa para que sus padres no sospechen donde están. De hecho, ni si quiera deberían haber ido a Reinosa

La zona de copas de la ciudad bulle de actividad, es hora punta para los que buscan pasar una gran noche y dejar atrás por unos momentos los problemas del día a día. Sin embrago, esas horas acarrean otros problemas: ya no hay trenes que conecten Reinosa, en Cantabria, con Aguilar de Campoo, a unos 32 km, en la provincia de Palencia.


Vista de Aguilar de Campoo. Fuente: wikipedia

La única solución que les queda a las chicas es hacer autostop, como era típico en la zona y en general en la España de la época. Virginia y Manuela paran a varios coches, pero ninguno va hasta Aguilar de Campoo. Por fin la suerte parece sonreírles y un Seat 127 blanco para a su lado y les ofrece llevarlos hasta su casa.

¿De verdad vas hasta Aguilar? —insisten las chicas hablando al interior del coche.

La respuesta parece satisfacerlas porque ambas suben al coche de tres puertas y salen de Reinosa.

Es 23 de abril de 1992 y tanto a Virginia Guerrero Espejo de 14 años como a Manuela Torres Bouggefa de 13, se les perderá la pista para siempre.

Los padres de las dos menores no tardan en echarlas de menos y alarmados acuden a la policía, pero allí se encuentran con el mismo problema que torpedeaba todas las investigaciones por desaparición de la época: la falta de un protocolo policial y la costumbre de esperar 24/48 horas antes de comenzar la búsqueda.

La policía, por tanto, decide esperar para saber si se trata de una chiquillada o va más en serio, perdiendo un tiempo crucial.

Una vez que se ponen manos a la obra, los investigadores encuentran testigos que han visto a las niñas en Reinosa. Una de ellas, una mujer de Aguilar de Campoo que regresaba a casa en su coche, confirma que vio a Virginia y Manuela subirse por su propio pie a un Seat 127 blanco matrícula de Valladolid.

La Guardia Civil remueve cielo y tierra para dar con las niñas, pero sin éxito. Llevan su investigación incluso hasta Francia ya que el padre de Manuela trabaja en un centro comercial de Marsella como vigilante de seguridad. Muchas pistas, pero faltaba la principal: el Seat 127 al que subieron las niñas.

El caso llegaba al primer callejón sin salida.



No es hasta el 9 de octubre de 1994 cuando una pista vuelve a reavivar el caso. Dos bolsas con restos humanos son encontradas cerca de la presa de Requejada, al noreste de Aguilar de Campoo. Las alarmas se disparan, pero la realidad que describen los análisis de los restos es bien distinta. Los huesos pertenecen a víctimas de la Guerra Civil, así que la investigación sigue su curso.

Las llamadas de testigos que sitúan a las niñas en diferentes partes de España se suceden durante años, pero no es hasta marzo de 1997 que una de estas pistas pone en alerta a los investigadores. Una joven okupa sitúa a Virginia y a Manuela en Madrid, viviendo entre los grupos alternativos de la capital. La policía investiga a fondo en el ambiente e incluso identifica a esas dos chicas y habla con ellas, pero para decepción de las familias, no son las desaparecidas.

Poco a poco el caso se va enfriando y se aleja del foco mediático. España se va olvidando de Virginia y Manuela. Los miedos y vergüenzas del país han sido enfocados en uno de los casos más mediáticos de la historia criminal española y es que en noviembre de ese mismo año 1992 estalló el caso de las niñas de Alcàsser .

Si bien ambos casos ocurren en distintas partes de España y no están relacionados entre sí, una serie de características los asemeja de forma macabra:

-Niñas con edades similares

-Desaparecidas el mismo año

-Una amiga declina en el último momento acompañarlas

-Uso del autostop como medio de transporte

-Vistas por última vez subiendo a un coche

Ante la falta de pruebas, el juzgado de Cervera de Pisuerga cierra el caso en el año 2000.

Si bien un año después se encuentran dos cráneos por la zona que la prensa relaciona con el caso, tras la pertinente investigación, se desvinculan del mismo y el caso de las niñas de Aguilar de Campoo se enfría definitivamente.

Así pasan los años hasta que en el año 2021 un programa de televisión rescata a Virginia y Manuela de las profundidades mediáticas y al exponerlas al foco da, sin saberlo, un giro a una investigación cerrada.

Una espectadora del programa ‘Viva la Vida’ de la cadena española Tele 5, llama al teléfono de aludidos tras ver un reportaje sobre la desaparición de las niñas. Su testimonio deja estupefactos a los miembros del programa y rápidamente le piden que se ponga en contacto con la policía.

La mujer desvela a los investigadores algo que lleva guardando treinta años: un año antes de la desaparición de Virginia y Manuela, una de sus amigas y ella se suben a un Seat 127 de color blanco en Reinosa. Al poco de comenzar el trayecto, la chica se da cuenta de que se dirigen en dirección contraria a la acordada. Presa del pánico cruza por su cabeza abrir la puerta y tirarse en marcha, pero piensa en su amiga, atrapada en el asiento de atrás de un coche de tres puertas. Decide entonces pasar a la acción y con valentía echa mano al volante sacando el coche de la calzada. En la confusión posterior, logra levantar su asiento para liberar a su amiga y ambas huyen de la escena.


Seat 127

Este testimonio hace que el juzgado de 1ª instancia de Cervera de Pisuerga dicte un auto con fecha de 21 de junio reabriendo el caso.

Supongo que en estos momentos una pregunta acude a tu mente ¿Por qué no lo denunciaron antes? La respuesta en principio es sencilla: en aquel momento eran menores y habían desobedecido a sus padres viajando hasta Reinosa para ir de fiesta. El porqué de dejar pasar treinta años hasta contar lo sucedido, no tiene respuesta.

La testigo identifica plenamente al conductor del Seat 127, ya que esa no es la única vez que se lo cruza. Sin embargo, la policía le desvincula del caso de Virginia y Manuela tras haberle pinchado el teléfono e instalarle un dispositivo de seguimiento en su actual coche.

La reapertura del caso trae consigo tres nuevas líneas de investigación, con otros tantos sospechosos. Uno de ellos es descartado, como he dicho antes, otro declara que su Seat 127 era marrón y el tercero dice estar en los Estados Unidos en abril de 1992, aunque los investigadores demuestran que no tenía pasaporte en esa época.

En resumidas cuentas, el caso vuelve a estar estancado y en septiembre de 2022 se archiva nuevamente.

Sin embargo, esta nueva y merecida publicidad ha hecho que los medios se interesen de nuevo por el caso de las niñas de Aguilar de Campoo. Esto ha llevado a la criminóloga Carmen Balfagón, abogada y representante de las familias, ha programas de televisión como Cuarto Milenio o de radio. En ellos Carmen ha dado las claves que, según ella, deberían servir para reabrir el caso.

De la entrevista radiofónica concedida por Carmen Balfagón a la Cadena Ser el 21 de septiembre de 2022, caben destacar varias informaciones sobre la posible localización de los cuerpos de Virginia y Manuela.

Los representantes de las familias piden a los investigadores un estudio minucioso de la mina Fontoria, donde según dos llamadas anónimas de 1992 estarían situados los cuerpos. La mina, de unos 6 metros de diámetro, fue investigada en la época de la desaparición, pero con los escasos medios de entonces.


Laguna de la Mina de Fontoria. Fuente: elcierredigital.com

Otra de los lugares a investigar que reclaman las familias es la cueva Cervatos y es que varios expertos coinciden en que ese sería un enclave perfecto para esconder los cadáveres.

Me parece relevante además apuntar el dato que comparte Carmen Balfagón en las entrevistas y es que el dueño del famoso Seat ha sido detenido ya en cuatro ocasiones por intento de agresión sexual.

No obstante, y al estar cerrado el caso, estas diligencias son denegadas.

Hasta aquí todo lo que sabemos sobre la desaparición de Virginia y Manuela. Sirva este artículo como recuerdo para que nunca salgan de nuestra memoria y nadie se olvide de que aún no está encerrado el culpable de su sufrimiento.

Ahora es turno para preguntarte a ti ¿Cuál crees que fue el destino de las niñas de Aguilar de Campoo? ¿Crees que hay suficiente para reabrir el caso? Déjame tus ideas en los comentarios.

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