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  • David CM

El monolito de Utah

Las peladas rocas del desierto de Utah desfilaban como un mar rojizo bajo el helicóptero mientras los biólogos de la División de Recursos de Vida Salvaje del estado realizaban un rutinario conteo de fauna.


Al sobrevolar otro de los innumerables y remotos cañones, uno de los biólogos grito al piloto:

- ¡Ey ey! ¡Da la vuelta!

- ¿Qué? - preguntó sorprendido el piloto.

- ¡Hay una cosa allí atrás! ¡Tenemos que ir a echarle un vistazo!


Al aterrizar, descubrieron una extraña mole de tres lados y casi tres metros de alto. Con cuidado se acercaron a ella y comprobaron que no era magnético y que estaba construido por tres planchas de acero inoxidable o aluminio. Tenía el interior hueco. A lo largo de la base, que estaba incrustada en la propia roca, había masilla de silicona o epoxi. Cuando los biólogos golpearon el objeto, este producía un sonido amortiguado que indicaba algún tipo de aislamiento en el interior. El pilar parecía estar ensamblado con remaches ciegos.


El enigmático monolito encontrado en un remoto paraje de Utah fotografiado por Whit Richardson. Fuente: Alamy Stock Photo


De esta forma tan fortuita iba a empezar el 18 de noviembre de 2020 la efímera, pero intensa historia del monolito de Utah.


Cuando las autoridades hicieron público el hallazgo, el 20 de noviembre, dejaron sin desvelar el emplazamiento exacto del monolito, pues intentaban evitar que la gente se perdiera tratando de buscarlo. Tres días después, el departamento de vida salvaje de Utah (DPS) publicó en su web más vídeos y fotografías del objeto acompañadas del texto “la oficina aérea del DPS encuentra monolito en Red Rock County”.


Pronto internet se hizo eco del descubrimiento y los investigadores aficionados no tardaron en encontrar la localización exacta del monolito de Utah. Comenzó entonces una carrera para ser el primero en visitar el remoto paraje en el que se encontraba el objeto.


De internet, la noticia saltó a los telediarios y muchos periodistas se unieron a los internautas para intentar resolver los muchos misterios que presentaba el inesperado hallazgo. La neerlandesa Nouska Du Saar fue una de ellas, y usando las imágenes de uso libre del satélite Maxar determinó que el monolito había aparecido entre el 7 de julio de 2016 y el 21 de octubre de ese mismo año.



Foto satélite comparando agosto de 2015 y octubre de 2016. Así se pudo determinar la fecha aproximada en la que se colocó allí el objeto. Fuente: Fuente bbc.com


Solo habían pasado 48 horas desde que el DPS anunció el descubrimiento hasta que los primeros aventureros llegaron al lugar y comenzaron a subir fotos y vídeos a las redes sociales. Esta masiva afluencia a un lugar de importante valor medioambiental, perteneciente al Monumento Nacional Bears Ears, carente de servicios como aparcamientos o baños, o que ni siquiera contaba con cobertura telefónica, hizo saltar las alarmas tanto a las autoridades como a los conservacionistas.


En paralelo a esos aventureros que exploraban el remoto lugar, las investigaciones para saber más sobre el monolito de Utah llegaban incluso al ámbito académico y es que Wendy Wischer, de la Universidad de Bellas Artes de Utah, declaró que “una persona sola no pudo haberlo hecho así que hay un grupo de personas por ahí que conocían de su existencia. La mayoría de los artistas quiere algún tipo de reconocimiento por lo que hacen, pero esto parece incluir algún tipo de humor y misterio como parte de su intención”.


Si bien es cierto que el término “monolito”, que fue usado por primera vez por el DPS al descubrir el objeto, no es correcto pues se refiere a una sola gran piedra y no a un objeto como el de Utah, su uso se popularizó rápidamente por el parecido de la obra con el monolito de la película de Stanley Kubrick 2001: Una odisea en el espacio, con el que el monolito de Utah tiene ciertas semejanzas.


A diferencia del monolito de la ficción, este parecía estar hecho por humanos, pero ¿por quién y para qué? Este era el siguiente enigma que los investigadores aficionados y los periodistas intentaban esclarecer.


El primer artista en salir a la palestra fue John McCracken, fallecido en 2011, pero cuya obra era muy semejante a la encontrada en el desierto de Utah. McCracken, quien vivió en el desierto del suroeste y creía en la existencia de extraterrestres, expresó su deseo de dejar como legado una pieza de arte en el desierto.


El monolito de Utah guarda un enorme parecido con los monolitos metálicos creados por McCracken y fue descrito como “casi idéntico” a su obra Fair de 2011 por el galerista David Zwirnwer, quien tiene esa misma obra expuesta en su galería. Estas declaraciones no obstante fueron posteriormente cuestionadas por un portavoz del propio Zwirner según el cual lo más posible es que fuera creada por otro artista rindiendo homenaje a McCracken.


Petecia Le Fawnhawk fue otra de las artistas cuyo nombre fue vinculado al objeto. La creadora, residente en Utah y con experiencia en instalar esculturas en el desierto, se encargó personalmente de reconocer que no había sido la autora de este monolito tan misterioso.


Otro de los artistas cuyo nombre saltó a la palestra fue Derek DeSpain, otro residente en Utah, cerca de donde se encontró el monolito de Utah. Se le relacionó con el objeto debido a una captura de pantalla de su instagram realizada por el fotógrafo Eliot Lee Hazel, pero tampoco se pudo confirmar su autoría.


Se sugirió también que se tratara del decorado de una película, pero la comisión de cine de Utah comunicó no tener conocimiento de que se tratara de la producción de ninguna película, ni actual ni pasada.


Seguía, por lo tanto, sin conocerse la autoría del monolito que tan célebre se había hecho en pocas semanas. Ese desconocimiento, sin embrago, pudo ser uno de los causantes de este meteórico ascenso a la fama pues como se afirmó en el propio New York Times ese origen desconocido produce “una placentera sensación de incertidumbre”. El prestigioso diario también afirmaba que posiblemente el monolito de Utah “perdería su aura y poder si supiésemos quien lo había creado”.


Todo este aura creado alrededor del enigmático monolito y su ascenso a celebridad de internet hacía olvidar a la gente problemas más terrenales que estaban levantando polémica en algunos sectores. Esta controversia hacía referencia a la legalidad de instalar obras de arte en terreno público. Sobre este punto fue el propio DPS quien, citando a la Oficina Nacional de Gestión de Tierras, llegó a la conclusión de que es ilegal instalar estructuras (incluido arte) en suelo público sin permiso “sin importar de que planeta seas”, concluyeron la comunicación haciendo referencia a la teoría de que el monolito de Utah podría tener un origen extraterrestre...


Además del DPS, el Departamento de Patrimonio y Arte de Utah, comunicó en su Twitter que el monolito era considerado vandalismo, expresando además su preocupación por el daño que los visitantes podían provocar al arte ancestral de la zona, así como a los artefactos arqueológicos que allí se encuentran.




Toda esta preocupación por la conservación del área, que se estaba viendo desbordada por la masiva afluencia de visitantes atraídos por el misterioso monolito estaba creando un caldo de cultivo que traería consecuencias por el momento desconocidas...


Fue el 27 de noviembre de 2020 cuando el destino del monolito de Utah comenzó a torcerse. Para esa fecha la oficina de administración de tierras (BLM) de Utah informó sobre unos informes creíbles que hablaban de la retirada del objeto por un grupo por entonces anónimo.


A partir de esta información, fueron varios los aventureros que subieron detalles, fotos y vídeos sobre el desmantelamiento y remoción del monolito. Un testigo presencial reportó en un post de Instagram cómo un grupo formado por cuatro hombres empujó de su lugar el objeto, sin herramientas, mientras varios espectadores miraban. Según este testigo, los hombres dijeron “por esto no dejas basura en el desierto” antes de romper el monolito y llevarse las piezas en una carretilla. Lo único que quedó tras ellos fue una pieza triangular de metal y el surco en la roca donde estaba incrustado el objeto.


Foto tomada el 28 de noviembre de 2020 de los restos que quedaron tras el desmantelamiento del monolito de Utah. Fuente: wikipedia


El BLM de Utah confirmó el 28 de noviembre que no habían sido ellos los que habían desmantelado el monolito y que, al ser considerado propiedad privada, dejaban la investigación en manos de sheriff de San Juan County, pues suya es la jurisdicción de la zona. Si bien en un principio la oficina del sheriff alegó que no podía destinar recursos a investigar el asunto, el 30 de noviembre decidieron unirse al BLM en la investigación.


Pasaron cuatro días desde que el monolito fuera desmantelado, con la incertidumbre sobre el destino del objeto que tanta fama había adquirido, hasta que alguien reclamó la acción como suya. Estos fueron Andy Lewis y Sylvan Christensen quienes subieron un vídeo tanto a Tik-Tok como a Instagram con el título de “Nosotros quitamos el monolito de Utah”. En ese vídeo se les puede ver a ellos dos, acompañados de otras dos personas (Homer Mason y otra persona cuya identidad se desconoce), desmantelando y llevándose del lugar el objeto en una carretilla.


Foto tomada por Michael James Newlands de los cuatro hombres desmantelando el monolito. Fuente: Instagram


Christensen aclaró que el vídeo era “un precedente claro sobre cómo compartimos y estandarizamos el uso de nuestras tierras públicas, la vida silvestre natural, las plantas nativas, las fuentes de agua dulce y los impactos humanos sobre ellas”. Además, hizo hincapié en el daño que el trasiego constante de gente que acudía a ver el monolito estaba causando en la zona.


El grupo de cuatro hombres parece estar adscrito a la corriente ética denominada “Leave no trace” (“No dejes huellas”) que aboga por disfrutar de los espacios naturales sin dejar tras de ti huellas de tu presencia. Esto incluye dejar todo como lo has encontrado incluyendo por supuesto no abandonar residuos. Considerando que el monolito de Utah dejaba huella tanto por su sola presencia como por el gran número de visitantes que acudían al lugar por su culpa, decidieron llevárselo de allí.


Tras subir el vídeo, Christensen concedió varias entrevistas en las que reveló haber recibido numerosos comentarios llenos de odio e incluso amenazas de muerte como resultado de la publicación del mismo. El 20 de diciembre, aproximadamente un mes tras el descubrimiento del monolito, Andy Lewis publicó un vídeo en Instagram, posiblemente en respuesta a las amenazas que estaban recibiendo, enseñando lo que parecía el monolito de Utah intacto en el patio de su casa. Esto contradecía las especulaciones, vertidas incluso por algunos testigos, de que había sido destruido.


Lewis también aclaró en esta publicación que sus amigos y él habían escuchado planes para destruir el objeto. Estos planes, que tiempo después se supo que eran ciertos, hicieron que su equipo se diera prisa en llevarse de allí el monolito antes de que otros lo destruyeran. También reveló que el objeto había sido donado al BLM para que se investigaran sus orígenes y creación y para que en algún momento pudieran encontrarle un nuevo hogar.


Según el grupo, desmantelar el monolito fue trágico y confiesan no estar orgullosos de haberlo hecho, especialmente porque llegaron demasiado tarde. Declararon también su apoyo al arte y a los artistas, pero que su ética y la legalidad no pueden ser subvertidas, sobre todo en el desierto pues deja consecuencias muy graves en la naturaleza. Para terminar, Sylvan Christensen afirmó que “los fallos éticos del artista al crear la hendidura de sesenta centímetros en la piedra arenisca para depositar allí el monolito de Utah, ni siquiera se ha acercado al daño causado por el sensacionalismo de internet y la posterior reacción del mundo”.


Para que te hagas una idea del sensacionalismo causado por el objeto, y del que amargamente se queja Christensen, has de saber que, tras su descubrimiento, unos 200 monolitos parecidos aparecieron en diversas partes del mundo. En algunos casos los artistas locales declararon haberse inspirado en el propio monolito de Utah. Otros fueron instalados con fines promocionales por pequeños negocios.


El enigma de quién y para qué fue colocado allí el monolito de Utah quedará por siempre sin resolver.


Y así, de forma tan abrupta como apareció, el monolito de Utah desapareció de nuestras vidas y su efímera fama se desvaneció como tantas otras noticias que nos bombardean a diario.


Me gustaría ahora conocer tu opinión ¿crees que conocer el origen del monolito le quitaría su aura de misterio? ¿hicieron bien aquellos que decidieron retirarlo del desierto? ¿puede convivir la viralidad de internet con la conservación de espacios naturales intactos? Cuéntame tus opiniones en los comentarios.

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